jueves, 20 de noviembre de 2008

Días perros. Intro

......... A alguien le dió por sentarse justo a un lado, no diré que me asfixió con su presencia, o que fue el prototipo de la impertinencia, más bien fue amable y con él trajo algunas noticias de cosas que pasa por el mundo y que desde esta barra poco puedo apreciar. Cosa que me alegró si les soy sincero, juguetear con los amos es entretenido, y es más, no lo cambio por nada, pero que sepas realmente, si es que realmente se puede afirmar algo así, que si quien tienes a un lado es algo físico, tangible, y no un fantasma de alguien haciéndose pasar por quien ya no está, bueno, pues eso se agradece. Esto me hace recordar en este lugar oor las noches, cuando está todo más calmado, me refiero a las noches cuando ya ha cerrado el bar; antes de ello, no falta quien se acerque para decir lo lustrado que estoy tal noche, o si me tienen bien alimentado o incluso si ya me han sacado, ya lo saben, todos tenemos nuestras necesidades.

La cuestión es que después de haberse tomado unas cuantas cervezas me dijo que era reportero, que le había encantado el lugar y que seguramente haría una nota acerca de ello, ya saben, cuando una persona se ha tomado desde una cerveza, uno nunca sabe, ya no te mueves con el mismo tacto, por eso suelo consultarlo antes con El altar, y El altar siempre contesta afirmativamente, si el tipo en cuestión llevaba algunas copas de más o era yo que después de no salir ni moverme más que para...mmm, no, de verdad tiene tiempo que no muevo ni el rabo para saludar.

Total, que hoy se pasó por el bar Federico, traía un periódico bajo el brazo, se dirigió directamente a esta esquina y ni sabiendo, ni entendiendo y sin tiempo de réplicas, ese pedazo de periódico envuelto fue a dar en im cabeza con una fuerza tal que algo me hizo suponer era un regaño lo que me querían aplicar, suerte que tengo la cabeza dura, suerte que Federico no se fije en esas nimiedades, siempre hablando de Nueva York y gitanos, Nueva York y gitanos, gitanos y Niú Llork, como lo pronuncia él.

Leí lo que decía el periódico, y sí, ahí estaba la mano del Padrino, siempre está en todas partes y mucho hay que temer de él, y como es usual, aparecía el chilango que desde hace un par de años no abandona la sala, duerme en una esquina y en cuanto nadie lo ve trata de huir montado en una serpiente, dice que es gestor cultural, según él ese es el motivo; yo sé, yo sé porque pasa todas las noches en mi casa, sé porqué habla con la gente, sé porqué invita a sus amistades, sé porqué trabaja con nuestro Padrino.

Pero todo tiene precio, y yo, siendo muy sensible de un tiempo para acá, dejaré algo sin respuesta, como tienen que ser las cosas valiosas si queremos que en algún momento alguien las rasque y lo que brille no sea el oro, sino el alma.

Ya encontrarán ustedes el artículo publicado, seguro. yo me visto y salgo de prisa, a Salvador no le gusta que me aparte del rincón si comienzan a llegar los clientes, ya saben, la parte guapa siempre tiene que ir por delante. Las maravillas, los secretos, lo que hay dentro de esta casa, es solamente para cada uno, y muy dentro, y pronto, sabrán de que se trata el asunto este de visitar El Perro andaluz.

atte. Días perros.

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